Los Estados Unidos y Arabia Saudita han finalizado un acuerdo multimillonario sobre cooperación en energía nuclear civil, marcando un paso significativo en su asociación estratégica.
El acuerdo permite a empresas estadounidenses construir reactores nucleares en Arabia Saudita y tiene como objetivo asegurar cadenas de suministro de minerales críticos, apoyando la diversificación económica de Arabia Saudita más allá del petróleo. Sin embargo, el acuerdo ha generado preocupaciones entre legisladores estadounidenses y observadores internacionales sobre el potencial de proliferación nuclear y el riesgo de desencadenar una carrera armamentista en Medio Oriente.
Es importante destacar que, según informes, el acuerdo excluye capacidades de enriquecimiento de uranio, una salvaguardia clave para prevenir la militarización. La asociación también incluye importantes inversiones en minerales de tierras raras y tecnología avanzada, profundizando aún más los lazos económicos entre las dos naciones.
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